domingo, 23 de octubre de 2011

Acercamiento a la lírica: Algunas nociones básicas sobre su estructura, métrica y ritmo.


Dice don Tomás Navarro Tomás en el Arte del verso que “Conocer la naturaleza del verso en condición indispensable para componerlo con acierto, para interpretarlo con propiedad y para sentir y apreciar su valor.”  A esta cita debemos añadir unos comentarios del poeta, Dr. José Luis Vega, presidente de la Academia Puertorriqueña de la Lengua: “el lector de poesía supone que aun el poema de apariencia más sencilla debe ser interpretado pues oculta un doble fondo que va más allá del significado literal de las palabras, incluso más allá del lenguaje figurado”.  Si leemos con cuido ambas citas advertimos que se complementan y que  nos llevan directamente  al terreno del discurso poético o lírico.  Cuando terminemos con las explicaciones básicas del verso (una sucesión de versos conforman un poema) deberíamos estar preparados para saber leer, interpretar, pero, sobre todo, amar y disfrutar un poema. 
Empecemos por esta parte teórica, que puede parecer extraña y difícil, pero que nos conducirá, espero, al terreno inefable de la poesía.
Dijimos en clases que el verso es una combinación de sílabas, acentos y pausas.  Todo verso en español tendrá, por lo menos, dos sílabas y todo verso en español será siempre, siempre, siempre llano.  De ahí que sostuviéramos en la clase pasada, después de explicar que los /o/ son la representación gráfica de las sílabas,  que todo verso en español  termina así: óo .
 Y ¿qué ocurre cuando el verso termina con una palabra aguda o esdrújula?  Si termina en una palabra aguda se alarga la pronunciación de su sílaba tónica (má ar :  óo) y si finaliza en palabra esdrújula se contrae la pronunciación de la sílaba postónica (es tré [pi] to: óo) en donde /pi/ prácticamente no se escucha o no se pronuncia  en la lectura de un poema que termina con una palabra esdrújula.  Aquí no se trata de sumar y restar sílabas para que versos terminen siempre en palabra llana; se trata de seguir el ritmo naturalmente  llano de nuestro idioma español.  Veamos unos versos eneasílabos de González Prada, “Vivir y morir”, que terminan todos en monosílabos o en palabra aguda. 
                        Humo y nada el soplo del ser;      oo óo óoo óo
                        Mueren hombre, pájaro y flor;     oo óo óoo óo
                           Corre a mar de olvido el amor;     oo óo óoo óo
                           Huye a breve tumba el placer.      oo óo óoo óo
Si por el contrario, el segundo verso de ese eneasílabo terminara en   palara esdrújula
                        Mueren hombre, flor y pájaro 
dejaría de ser un eneasílabo para convertirse en un verso octosilábico y el ritmo, como habrán advertido, cambiaría por completo :
Mue – ren – hom – bre -  flor – y – pá – jaro            oo óo óo óo
Examinemos ligeramente cada uno de esos cuatro versos desde la perspectiva gramatical.  El primero tiene 10 sílabas gramaticales; el segundo, 9; el tercero, 11 y el cuarto, 10. Se deduce fácilmente que una cosa es la sílaba gramatical y otra la poética ya que esos cuatro versos tienen 9 sílabas poéticas, o sea, son eneasílabos.  Aprenderemos más adelante que son cuatro perfectos eneasílabos con dos sílabas en anacrusis, dos cláusulas, una  trocaica y otra dactílica y, desde luego, el final llano del verso que se  ha denominado como “periodo de enlace”.
La disparidad entre la ortografía y la pronunciación es lo que nos lleva a decir que, gramaticalmente, estos versos que constan  de 9, 10 y 11 sílabas,  al leerse y marcar su ritmo se convierten en  eneasílabos o versos de 9 sílabas.  ¿Por qué ocurre esto?  Porque cuando se lee poéticamente se dan contracciones dentro de las palabras (sinéresis)  o entre las palabras (sinalefas).  Tenemos también la disgregación del diptongo, que aunque se da pocas veces (se llama diéresis) hay ocasiones en que el poeta casi nos indica  su obligatoriedad como en el caso de unos versos de Rubén Darío y otros de fray Luis de León que veremos más adelante. Sobre la sinalefa es importante indicar que a pesar de que en la escuela nos han hablado de solo una, son, en realidad tres: sinalefa normal, sinalefa convencional y sinalefa violenta.  Desde luego, lo importante aquí no es la nomenclatura, sino saberlas reconocer y hacer la división correcta en cada situación.  Si no somos concientes de estos fenómenos nos corremos el riesgo de dividir incorrectamente y, por lo tanto, de no marcar el ritmo como debe ser o correctamente.
Antes de proseguir vamos a aclarar algunos conceptos.
1.     El ritmo es el elemento fundamental del verso.  Sin ritmo no hay verso. Por lo tanto:
2.     La lengua adquiere forma versificada, nos dice Navarro Tomás, tan pronto como los apoyos acentuales se organizan en proporciones semejantes de duración y sucesión. De ahí que podemos señalar que :
3.     La línea que separa las formas versificadas de la prosa se funda en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales.  Por eso podemos distinguir fácilmente en un escrito cuando se trata de prosa y cuando estamos ante un poema. En síntesis: un verso  es la unidad básica producto de la segmentación del lenguaje versificado.          Ej. Yo soy ardiente, yo soy morena/ yo soy el símbolo de la pasión; (Bécquer) como cosa distinta de en escrito en prosa.  Ej. “Ha dicho Bernard Shaw que Inglaterra y los Estados Unidos están separados por la lengua común”. (Ángel Rosemblat).  Basta con que ustedes lean los versos de Bécquer frente a la aseveración de Rosemblat para comprender lo que les digo. Más o menos aclarado el concepto verso pasemos a entender los otros que debemos saber porque forman parte de los versos.
4.     Sinéresis: Unión en una sílaba de dos vocales que por su naturaleza no forman diptongo pero las vamos a pronunciar como si lo fuera. Ej. aé – reo.  Esa palabra consta de 4 sílabas gramaticales   a –é– re – o  pero de dos poéticas. Es decir, convertimos  ¿artificialmente? un hiato en un diptongo.  Ej. de unos versos de Lope de Vega:  

Y desde  que  del caos, adonde  mora,
sale  la noche  perezosa y fría
hasta que a  Venus  otra vez envía,
vuelto a llorar vuestro rigor, señora.

Y -  des – de - que  - del – caos -, a -  don – de -  mo - ra, (11 sílabas)
 sa – le -  la -  no – che -  pe – re – zo – say -  frí  -  a        (11 sílabas)
has – ta – quea  - Ve – nus – o – tra- vez – en – ví – a       (11 sílabas)
vuel – toa- llo – rar – vues - tro -  ri – gor,-  se – ño – ra   (11 sílabas)

Como habrán advertido hay además, una sinalefa normal en el segundo verso (say), en el tercero (quea) y en el cuarto (toa).  Si no hacen la sinéresis (caos) del primer verso, el mismo tendría 12 sílabas, error que nunca cometería  un poeta como Lope de Vega.

5.     Las sinalefas: (a) La sinalefa normal es la más conocida y se refiere a los conjuntos de vocales que dentro de un verso y entre palabras inmediatas se reducen a una sola sílaba.   Ej.  Que hoy nuestro hogar en su recinto encierra  (verso endecasílabo)  
      Quehoy nues troho gar en su re cin toen cie rra  (v. endecasílabo con tres sinalefas) (b) sinalefa convencional –es la que ocurre aunque entre las vocales exista una división lógica equivalente a un punto y coma y hasta a un punto final.  Se harán las sinalefas en un verso como el siguiente:  “Salve, América hermosa.  El sol te besa” de R. Darío. Entre hermosa. y El se hará sinalefa,  Sal veA mé ri caher mo sa.El sol te be sa .  Y tenemos (c)la sinalefa violenta que se da cuando dentro de un grupo formado por tres o más vocales están presente las conjunciones /e/ /y/ /o/ /u/.  Ej. Al cie lo  yal in fier no de sa fí a . (Espronceda) En estos casos la conjunción   la sinalefa se da con la vocal que sigue a la conjunción y nunca con la que la precede. (cielo yal )

6.     Y, por último, tenemos la diéresis que es lo contrario de la sinéresis.  Aquí se trata de un diptongo dentro de una palabra que se pronuncia en hiato, es decir se pronuncian las vocales de un diptongo en dos sílabas distintas.  Ej.  viuda > vi u da ; suave > su a ve ; ruido > ru i do.

 Fray Luis de León (1527 – 1591)  en su oda  a  “La vida retirada” dice: 
¡Que descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Adviertan que no es lo mismo pronunciar rui do  que pronunciar  ru ï do.  Esa diéresis de la /i/ intensifica el dolor del poeta, encarcelado por la Inquisición  y privado de su cátedra en Salamanca por cinco años.

Otro ejemplo de diéresis ( y nuevo sobre la ï) son los siguientes versos de Machado:

Y cuando llegue el día del último vïaje,
Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.


EL RITMO

Octavio Paz, en El arco y la lira nos dice: “El ritmo no es medida: es visión del mundo.  Calendarios, moral, política, técnica, artes, filosofía, todo, en fin, lo que llamamos cultura hunde sus raíces en ele ritmo.  Él es la fuente de todas nuestras creaciones.  Ritmos binarios o terciarios, antagónicos o cíclicos alimentan las instituciones, las creencias, las artes y las filosofías.  La historia misma es ritmo.  Y cada  civilización puede reducirse al desarrollo de un ritmo primordial. […] El universo es un sistema bipartido de ritmos contrarios, alternantes y complementarios.   El ritmo rige el crecimiento de las plantas y de los imperios, de las cosechas y de las instituciones.  Preside la moral y la etiqueta.  […] La cortesía y el buen gobierno son formas rítmicas, como el amor y el tránsito de las estaciones.  El ritmo es imagen viva del universo, encarnación visible de la legalidad”.

 “La constante presencia de formas rítmicas en todas las expresiones humanas no podía menos de provocar la tentación de edificar una filosofía fundada en el ritmo.  Pero cada sociedad posee un ritmo propio.  O más exactamente: cada ritmo es una actitud, un estilo y una imagen del mundo, distinta y particular.  Del mismo modo que es imposible reducir los ritmos a pura medida, dividida en espacios homogéneos, tampoco es posible abstraerlos y convertirlos en esquemas racionales.  Cada ritmo implica una visión concreta del mundo  Así, el ritmo universal del que hablan algunos filósofos es una abstracción que apenas guarda relación con el ritmo original, creador de imágenes, poemas y obras.  El ritmo, que es imagen y sentido, actitud espontánea del hombre ante la vida, no está fuera de nosotros: es nosotros mismos, expresándonos. […] El ritmo no es filosofía, sino imagen del mundo, es decir, aquello en que se apoyan las filosofías”.  (O. Paz)


Les decía en la clase pasada el factor fundamental del verso es el ritmo.  Por lo que han leído de O. Paz sobre el verso habrán entendido la importancia del estudio del ritmo para adentrarse en ese fascinante mundo. En la clase pasada les mostré lo que llamé una “radiografía” de un verso.  Hablamos en primer término de sus partes constitutivas: sílabas en anacrusis (cuando las hay),  acento, periodo rítmico interior, cláusulas, sílabas y periodo de enlace.  Hablamos también de hemistiquios, pero no les hablé de las pausas y cesuras dentro del verso (lo haré ahora). A manera de repaso veamos la nomenclatura que utilicé en la clase pasada.

1.     Sílabas en anacrusis: son las sílabas inacentuadas al comienzo de un verso.  Pueden haber de 1 a 3  sílabas inacentuadas o ninguna, es decir, que el verso comience directamente con una sílaba tónica como en
                                    Música triste/ lánguida y vaga  
                                        óoo óo                óoo óo     (pentasílabo dactílico).
2 .  Periodo rítmico interior: es la parte del verso comprendida entre la sílaba que recibe el primer apoyo acentual hasta la que precede la primera sílaba del periodo de enlace.
   En el verso   Virgen madre, casta esposa  : óo óo óo óo las tres cláusulas  marcadas constituyen el periodo rítmico interior. Como ven en este verso no hay sílabas débiles (sílabas en anacrusis) anterior al primer apoyo acentual.

3.     Cláusula: es el núcleo de dos o de tres sílabas que componen el periodo rítmico de un verso.  Es la forma en que se organizan las palabras en un verso y es donde localizamos el ritmo de un verso (ya sea este trocaico o dactílico, es decir, de dos o de tres sílabas). 
4.     Las sílabas se juntan para formar las cláusulas que a su vez son las que componen el PRI.  En el verso anterior tenemos  tres cláusulas de dos sílabas cada una:  Vir  gen  ma  dre  cas  taes     po  sa  (subrayé las sílabas tónicas de cada una de las tres cláusulas)  Recuerden que /po/ y /sa / corresponden al periodo de enlace.
5.     Periodo de enlace: es el final llano de todo verso en español. La medida de un verso se cuenta desde su primera sílaba, sea esta átona (en anacrusis) o tónica hasta las dos últimas sílabas del verso que siempre, siempre, siempre, será llano. Como les expliqué si el verso termina en palabra aguda o en un monosílabo se alarga la pronunciación (ma ar : óo) o si termina en palabra esdrújula se apocopa la sílaba postónica ( pálida se lee pá  lida : óo  y /li/ apenas se pronuncia)
6.     Para ejemplificar todo lo anterior  utilizaré un verso alejandrino de Antonio Machado de su poema “Retrato”
mi soliloquio es plática con este buen amigo
óoo óo óo:óoo óo óo
Tenemos en primer término un periodo rítmico interior [óoo óo] compuesto por dos cláusulas, la primera dactílica  y la segunda trocaica; luego viene el periodo de enlace [óo]  del primer hemistiquio.  Inmediatamente tenemos una pausa [:] y el PRI del segundo hemistiquio [óoo óo] y finalmente el periodo de enlace [óo]del segundo hemistiquio.
ATENCIÓN:  La pausa ocurre siempre al final de verso y entre hemistiquios.  La pausa, explica Navarro Tomás, “delimita hemistiquios y versos y equilibra periodos interiores y de enlace”. La pausa es esencial como elemento de armonía en un verso y bajo ningún concepto se pude eliminar porque afectaría el ritmo del verso convirtiéndolo en “falsa prosa”.  La pausa solo queda eliminada entre versos cuando se da encabalgamiento. La cesura, por otro lado es un breve descanso más corto que el de la pausa  y solo se da en el interior del verso, en el PRI.  Tanto las pausas como las cesuras son un importante componente del ritmo y deben hacerse con esmero y cuidado para una correcta lectura de un poema.

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