FORMAS NO PERSONALES | ||
Infinitivo querer | Participio querido | Gerundio queriendo |
INDICATIVO | SUBJUNTIVO | |
Presente quiero quieres / querés quiere queremos queréis / quieren quieren | Futuro simple o Futuro querré querrás querrá querremos querréis / querrán querrán | Presente quiera quieras quiera queramos queráis / quieran quieran |
Pretérito imperfecto o Copretérito quería querías quería queríamos queríais / querían querían | Condicional simple o Pospretérito querría querrías querría querríamos querríais / querrían querrían | Pretérito imperfecto o Pretéritos quisiera o quisiese quisieras o quisieses quisiera o quisiese quisiéramos o quisiésemos quisierais o quisieseis / quisieran o quisiesen quisieran o quisiesen |
Pretérito perfecto simple o Pretérito quise quisiste quiso quisimos quisisteis / quisieron quisieron | Futuro simple o Futuro quisiere quisieres quisiere quisiéremos quisiereis / quisieren quisieren | |
IMPERATIVO | ||
quiere (tú) / queré (vos) quered (vosotros) / quieran (ustedes) | ||
"Yo no estudio para escribir, ni menos para enseñar, que fuera en mí desmedida soberbia, sino solo por ver si con estudiar ignoro menos". Sor Juana Inés de la Cruz (1651- 1695)
sábado, 29 de octubre de 2011
Conjugación del verbo querer
martes, 25 de octubre de 2011
Sobre el tema del género en el español
Este tipo de
desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista
lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la
posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a
todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los
ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.
La mención explícita
del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el
contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa
edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo
en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del
lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse
estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y
complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
El uso genérico del
masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición
masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir
conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada
sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma
correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea
superior al de alumnos varones.
[Más
información sobre esta cuestión y otras relacionadas con el género gramatical,
en el Diccionario panhispánico de dudas, s/v
Palabras que se pronuncian igual pero tienen distintas funciones gramaticales
a) porqué
Es un sustantivo masculino que equivale
a causa, motivo, razón, y se escribe con tilde por ser palabra aguda
terminada en vocal. Puesto que se trata de un sustantivo, se usa
normalmente precedido de artículo u otro determinante:
No comprendo el porqué de tu
actitud [= la razón de tu actitud].
Todo tiene su porqué [= su causa o su motivo].
Todo tiene su porqué [= su causa o su motivo].
Como otros sustantivos, tiene plural:
Hay que averiguar los porqués
de este cambio de actitud.
b) por qué
Se trata de la secuencia formada por la
preposición por y el interrogativo o exclamativo qué (palabra
tónica que se escribe con tilde diacrítica para distinguirla del relativo y de
la conjunción que). Introduce oraciones interrogativas y
exclamativas directas e indirectas:
¿Por qué no viniste ayer a la
fiesta?
No comprendo por qué te pones así.
¡Por qué calles más bonitas pasamos!
No comprendo por qué te pones así.
¡Por qué calles más bonitas pasamos!
Obsérvese que, a diferencia del
sustantivo porqué, la secuencia por qué no puede sustituirse por
términos como razón, causa o motivo.
c) porque
Se trata de una conjunción átona, razón
por la que se escribe sin tilde. Puede usarse con dos valores:
- Como conjunción causal, para introducir oraciones subordinadas que expresan causa, caso en que puede sustituirse por locuciones de valor asimismo causal como puesto que o ya que:
No fui a la fiesta porque no
tenía ganas [= ya que no tenía ganas].
La ocupación no es total, porque quedan todavía plazas libres [= puesto que quedan todavía plazas libres].
La ocupación no es total, porque quedan todavía plazas libres [= puesto que quedan todavía plazas libres].
También se emplea como encabezamiento
de las respuestas a las preguntas introducidas por la secuencia por qué:
—¿Por qué no viniste? —Porque
no tenía ganas.
Cuando tiene sentido causal, es
incorrecta su escritura en dos palabras.
- Como conjunción final, seguida de un verbo en subjuntivo, con sentido equivalente a para que:
Hice cuanto pude porque no
terminara así [= para que no terminara así].
En este caso, se admite también la
grafía en dos palabras (pero se prefiere la escritura en una sola):
Hice cuanto pude por que no
terminara así.
d) por que
Puede tratarse de una de las siguientes
secuencias:
- La preposición por + el pronombre relativo que. En este caso es más corriente usar el relativo con artículo antepuesto (el que, la que, etc.):
Este es el motivo por (el) que
te llamé.
Los premios por (los) que competían no resultaban muy atractivos.
No sabemos la verdadera razón por (la) que dijo eso.
Los premios por (los) que competían no resultaban muy atractivos.
No sabemos la verdadera razón por (la) que dijo eso.
- La preposición por + la conjunción subordinante que. Esta secuencia aparece en el caso de verbos, sustantivos o adjetivos que rigen un complemento introducido por la preposición por y llevan además una oración subordinada introducida por la conjunción que:
Al final optaron por que no
se presentase.
Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto.
Nos confesó su preocupación por que los niños pudieran enfermar.
Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto.
Nos confesó su preocupación por que los niños pudieran enfermar.
Aunque a ver y haber se
pronuncian de la misma forma, deben distinguirse adecuadamente en la escritura.
a) a ver
Se trata de la secuencia constituida
por la preposición a y el infinitivo verbal ver:
Vete a ver qué nota te han
puesto.
Los llevaron a ver los monumentos de la ciudad.
Los llevaron a ver los monumentos de la ciudad.
Como expresión fija, presenta distintos
valores y usos:
- En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo:
—Mira lo que he comprado. —¿A ver?
- Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta:
A ver cuándo nos dan
los resultados.
- Se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo:
A ver, ¿has hecho lo
que te dije?
A ver, trae el cuaderno.
A ver, trae el cuaderno.
- Equivale a claro o naturalmente, como aceptación de algo que se considera inevitable:
—Pero ¿al final os vais? —¡A ver!
Si no lo hacemos, perdemos el dinero de la reserva.
- Delante de una oración introducida por la conjunción si, expresa, bien expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto; bien temor o sospecha; bien deseo o mandato:
¡A ver si adivinas lo que
estoy pensando!
A ver si te caes.
A ver si eres más organizado de ahora en adelante.
A ver si te caes.
A ver si eres más organizado de ahora en adelante.
En muchos de estos casos la secuencia a
ver puede reemplazarse por veamos, lo que pone de manifiesto su
relación con el verbo ver y no con el verbo haber:
A ver con quién
aparece mañana en la fiesta [= Veamos con quién aparece mañana en la
fiesta].
A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].
A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].
b) haber
Puede ser un verbo o un sustantivo:
- Como verbo, haber se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación:
Haber venido antes.
Tiene que haber sucedido algo.
Sigo sin haber entendido lo que ha pasado.
Tiene que haber sucedido algo.
Sigo sin haber entendido lo que ha pasado.
También se emplea como infinitivo del
verbo impersonal que denota la presencia o existencia de lo designado por el
sustantivo que lo acompaña:
Parece haber un chico
esperándote en la puerta.
Tiene que haber muchas cosas en el frigorífico.
Tiene que haber muchas cosas en el frigorífico.
- Como sustantivo, haber es masculino y significa, en general, ‘conjunto de bienes o caudales de una persona’:
Su haber era más bien escaso.
Aunque en zonas de seseo has y haz
se pronuncian de la misma forma, deben distinguirse adecuadamente en la
escritura.
a) has
Se trata de la forma correspondiente a
la segunda persona del singular del presente de indicativo del verbo haber
(yo he, tu/vos has, él ha, nosotros hemos, vosotros habéis,
ellos/ustedes han), con el que se forman los tiempos compuestos de la
conjugación. Así, la forma has, seguida del participio en -o del
verbo que se está conjugando, da lugar a la segunda persona del singular del
pretérito perfecto simple (o pretérito) del modo indicativo:
Has llegado tarde.
¿Has ido a ver a tu padre?
¿Has ido a ver a tu padre?
Esta forma se emplea además como
segunda persona del singular del presente de indicativo de la perífrasis verbal
haber de + infinitivo, que denota obligación o necesidad y equivale a la
más frecuente hoy tener que + infinitivo:
Has de estudiar más.
[= Tienes que estudiar más].
Has de saber que serás castigado. [= Tienes que saber que serás castigado].
Has de saber que serás castigado. [= Tienes que saber que serás castigado].
b) haz
Como verbo, se trata de la forma de
imperativo correspondiente al pronombre tú del verbo hacer:
Haz lo que te digo o
no te dejaré salir.
Haz lo que tengas que hacer.
Haz lo que tengas que hacer.
La mayor parte de los hispanohablantes
pronuncian estas tres palabras de la misma forma, ya que está muy generalizada
la pérdida de la distinción de los sonidos que representan las grafías ll
e y. Pero conviene distinguirlas adecuadamente en la escritura:
a) haya
Puede ser un verbo o un sustantivo:
- Como verbo, es la forma de primera o tercera persona del singular del presente de subjuntivo del verbo haber. Con este valor se utiliza, bien seguida de un participio para formar el pretérito perfecto (o antepresente) de subjuntivo del verbo que se esté conjugando (haya visto, haya mirado, etc.), bien como verbo de una oración impersonal:
Espero que Luis haya
aprobado.
No cree que el niño se haya vestido solo.
Quizá haya algo que podamos hacer.
No cree que el niño se haya vestido solo.
Quizá haya algo que podamos hacer.
Si estas oraciones se expresasen en
otro tiempo verbal, la forma haya sería reemplazada por otra forma del
verbo haber:
Esperaba que esta vez Luis hubiese
aprobado.
No creía que el niño se hubiese vestido solo.
Quizá habría algo que pudiéramos hacer.
No creía que el niño se hubiese vestido solo.
Quizá habría algo que pudiéramos hacer.
- Como sustantivo, es femenino y designa un tipo de árbol:
Hay que podar el haya del
jardín.
Se sentó a la sombra de una frondosa haya.
Se sentó a la sombra de una frondosa haya.
b) halla
Es la forma de la tercera persona del
singular del presente de indicativo, o la segunda persona (tú) del singular del
imperativo, del verbo hallar(se), que significa ‘encontrar(se)’:
No sé cómo lo hace, pero halla
siempre una excusa perfecta para no ir.
La sede de la organización se halla en París.
La flora se halla constituida por diferentes especies.
Halla la hipotenusa del siguiente triángulo rectángulo.
La sede de la organización se halla en París.
La flora se halla constituida por diferentes especies.
Halla la hipotenusa del siguiente triángulo rectángulo.
Obsérvese que en estos casos la palabra
halla se puede sustituir por la forma encuentra:
No sé cómo lo hace, pero encuentra
siempre una excusa perfecta para no ir.
La sede de la organización se encuentra en París.
La flora se encuentra constituida por diferentes especies.
Encuentra la hipotenusa del siguiente triángulo rectángulo.
La sede de la organización se encuentra en París.
La flora se encuentra constituida por diferentes especies.
Encuentra la hipotenusa del siguiente triángulo rectángulo.
c) aya
Es un sustantivo femenino que significa
‘mujer encargada en una casa del cuidado y educación de los niños o jóvenes’:
Aún se acordaba del aya sabia
y cariñosa de su infancia.
La vieja aya seguía llevando a los niños al parque.
La vieja aya seguía llevando a los niños al parque.
Todas las formas del verbo echar
(que significa, a grandes rasgos, ‘tirar’, ‘poner o depositar’ y ‘expulsar’) se
escriben sin h:
Siempre echo los papeles a la
papelera.
Si echas más sal al guiso lo estropeas.
Hay que echar la carta al buzón.
Tienes suerte si no te echa de aquí ahora mismo.
Si echas más sal al guiso lo estropeas.
Hay que echar la carta al buzón.
Tienes suerte si no te echa de aquí ahora mismo.
El verbo echar forma parte de la
locución echar de menos, que significa ‘añorar’:
Te echo de menos.
¿Me habéis echado de menos?
¿Me habéis echado de menos?
O de la locución echar a perder,
que significa ‘estropear’:
Siempre lo echas todo a
perder.
También de la perífrasis echar a
+ infinitivo, que indica el comienzo de la acción expresada por el infinitivo:
Siempre se echa a reír en
el momento más inoportuno.
Casi me echo a llorar.
Casi me echo a llorar.
Aunque se pronuncian igual, no deben
confundirse en la escritura las formas echo, echas, echa, del verbo
echar, que se escriben sin h, y las formas hecho, hecha, hechas, del
participio del verbo hacer, que se escriben con h, al igual que
el sustantivo masculino hecho (‘cosa que se hace o que sucede’), tanto
cuando se utiliza como tal, como cuando forma parte de la locución de hecho
(‘efectivamente, en realidad’):
¿Has hecho lo que te dije?
Aunque iba con prisa, dejó hecha la cama.
Ya están hechas las tortillas.
El hecho es que hemos solucionado el problema.
Quería olvidarla. De hecho, intenté no volver a verla.
Aunque iba con prisa, dejó hecha la cama.
Ya están hechas las tortillas.
El hecho es que hemos solucionado el problema.
Quería olvidarla. De hecho, intenté no volver a verla.
Acento ortográfico frete a acento prosódico
7 de septiembre de 2011
La palabra acento es polisémica. En el sentido que nos ocupa en
esta entrada, tiene dos significados: uno referido a la escritura y otro a la
pronunciación. Por un lado, nos podemos referir con ella al trazo oblicuo que
se marca sobre algunas vocales en la escritura, como en habló. Por
otro lado, sirve para denominar a la especial fuerza con que se pronuncia una
sílaba determinada de una palabra, como ocurre al pronunciar la sílaba -bló del
ejemplo anterior.
Cuando alguien nos pregunta si solo tiene acento o si
las mayúsculas llevan acento, por
lo general se está refiriendo a la primera acepción, la que tiene que ver con
la escritura. Existen para ella dos nombres técnicos que la designan
inequívocamente: acento ortográfico y acento gráfico. Estas
denominaciones específicas coexisten con la de tilde, que es más
frecuente aunque menos precisa, ya que puede aplicarse también al trazo
ondulado que corona la eñe. No obstante, la denominación tilde por
lo general nos sirve para entendernos. El único acento gráfico que tiene uso en
español es el denominado acento agudo, que es el que va de
izquierda a derecha, como si dijéramos echado para adelante, véase: á,
é, í, ó, ú. Es un error utilizar el denominado acento grave, que
discurre en sentido contrario, y, por supuesto, el circunflejo (ô).
El acento en cuanto que especial hincapié en la pronunciación de una
sílaba se denomina específicamente acento prosódico (el
tecnicismo prosódico viene a significar aquí algo así como ‘de la
pronunciación’). Todas las palabras, cuando se pronuncian aisladas, tienen
acento prosódico. Lo normal en español es que una palabra contenga uno solo. La
excepción son los adverbios terminados en -mente, que tienen dos. Esta excepcionalidad
en la pronunciación es la que justifica que sigan una regla particular de acentuación gráfica.
La presencia de un acento en el plano fónico no siempre se marca en la
escritura. Se hace, por ejemplo, en el caso de habló, pero no
en el de hablo. Para decidir qué vocales se tildan y cuáles
no, existen unas reglas que son convencionales y que dividen a las palabras en
tres grandes grupos: palabras esdrújulas, llanas y agudas. Estas son las reglas generales,
que constituyen el núcleo del sistema. Se complementan con otras reglas
particulares para acentuación de los diptongos, de los triptongos y de los hiatos. Los monosílabos no se acentúan
gráficamente, salvo casos de tilde diacrítica.
Entre el acento ortográfico y el prosódico se da una relación
asimétrica. Una tilde siempre indica que la sílaba correspondiente se pronuncia
con acento prosódico. El acento prosódico, en cambio, no siempre tiene reflejo
en la escritura. Así, no hay ningún signo que nos indique explícitamente que la
sílaba acentuada en la pronunciación de comer es la última. Y, sin
embargo, nos basta con leer esta palabra para saber que esto es así. Esto se
explica porque las reglas de acentuación gráfica están formuladas de tal modo
que permiten saber siempre a partir de la escritura en qué sílaba recae el
acento prosódico. Gracias a ello, podemos pronunciar correctamente una palabra
con la que nos topemos en la lectura y que nunca hayamos oído.
Las reglas de acentuación ortográfica del español constituyen un sistema
amplio y complejo. Para darse cuenta de ello no hay más que intentar escribir
un texto acentuando correctamente o ponerse a corregir exámenes como estoy
haciendo ahora mismo. Pero no es ese, ni mucho menos, el único sistema amplio y
complejo con el que nos enfrentamos en nuestra vida. Por poner solo un ejemplo,
no creo que las reglas del fútbol tengan nada que envidiarles a estas en
amplitud y complejidad y, sin embargo, me consta que muchos de mis estudiantes
las dominan a la perfección aunque no atinen a poner una tilde en su sitio.
Todo es cuestión de interés.
Publicado por Alberto Bustos
domingo, 23 de octubre de 2011
Acercamiento a la lírica: Algunas nociones básicas sobre su estructura, métrica y ritmo.
Dice don Tomás Navarro Tomás en el Arte del verso que “Conocer la naturaleza del verso en condición indispensable para componerlo con acierto, para interpretarlo con propiedad y para sentir y apreciar su valor.” A esta cita debemos añadir unos comentarios del poeta, Dr. José Luis Vega, presidente de la Academia Puertorriqueña de la Lengua: “el lector de poesía supone que aun el poema de apariencia más sencilla debe ser interpretado pues oculta un doble fondo que va más allá del significado literal de las palabras, incluso más allá del lenguaje figurado”. Si leemos con cuido ambas citas advertimos que se complementan y que nos llevan directamente al terreno del discurso poético o lírico. Cuando terminemos con las explicaciones básicas del verso (una sucesión de versos conforman un poema) deberíamos estar preparados para saber leer, interpretar, pero, sobre todo, amar y disfrutar un poema.
Empecemos por esta parte teórica, que puede parecer extraña y difícil, pero que nos conducirá, espero, al terreno inefable de la poesía.
Dijimos en clases que el verso es una combinación de sílabas, acentos y pausas. Todo verso en español tendrá, por lo menos, dos sílabas y todo verso en español será siempre, siempre, siempre llano. De ahí que sostuviéramos en la clase pasada, después de explicar que los /o/ son la representación gráfica de las sílabas, que todo verso en español termina así: óo .
Y ¿qué ocurre cuando el verso termina con una palabra aguda o esdrújula? Si termina en una palabra aguda se alarga la pronunciación de su sílaba tónica (má ar : óo) y si finaliza en palabra esdrújula se contrae la pronunciación de la sílaba postónica (es tré [pi] to: óo) en donde /pi/ prácticamente no se escucha o no se pronuncia en la lectura de un poema que termina con una palabra esdrújula. Aquí no se trata de sumar y restar sílabas para que versos terminen siempre en palabra llana; se trata de seguir el ritmo naturalmente llano de nuestro idioma español. Veamos unos versos eneasílabos de González Prada, “Vivir y morir”, que terminan todos en monosílabos o en palabra aguda.
Humo y nada el soplo del ser; oo óo óoo óo
Mueren hombre, pájaro y flor; oo óo óoo óo
Corre a mar de olvido el amor; oo óo óoo óo
Huye a breve tumba el placer. oo óo óoo óo
Si por el contrario, el segundo verso de ese eneasílabo terminara en palara esdrújula
Mueren hombre, flor y pájaro
dejaría de ser un eneasílabo para convertirse en un verso octosilábico y el ritmo, como habrán advertido, cambiaría por completo :
Mue – ren – hom – bre - flor – y – pá – jaro oo óo óo óo
Examinemos ligeramente cada uno de esos cuatro versos desde la perspectiva gramatical. El primero tiene 10 sílabas gramaticales; el segundo, 9; el tercero, 11 y el cuarto, 10. Se deduce fácilmente que una cosa es la sílaba gramatical y otra la poética ya que esos cuatro versos tienen 9 sílabas poéticas, o sea, son eneasílabos. Aprenderemos más adelante que son cuatro perfectos eneasílabos con dos sílabas en anacrusis, dos cláusulas, una trocaica y otra dactílica y, desde luego, el final llano del verso que se ha denominado como “periodo de enlace”.
La disparidad entre la ortografía y la pronunciación es lo que nos lleva a decir que, gramaticalmente, estos versos que constan de 9, 10 y 11 sílabas, al leerse y marcar su ritmo se convierten en eneasílabos o versos de 9 sílabas. ¿Por qué ocurre esto? Porque cuando se lee poéticamente se dan contracciones dentro de las palabras (sinéresis) o entre las palabras (sinalefas). Tenemos también la disgregación del diptongo, que aunque se da pocas veces (se llama diéresis) hay ocasiones en que el poeta casi nos indica su obligatoriedad como en el caso de unos versos de Rubén Darío y otros de fray Luis de León que veremos más adelante. Sobre la sinalefa es importante indicar que a pesar de que en la escuela nos han hablado de solo una, son, en realidad tres: sinalefa normal, sinalefa convencional y sinalefa violenta. Desde luego, lo importante aquí no es la nomenclatura, sino saberlas reconocer y hacer la división correcta en cada situación. Si no somos concientes de estos fenómenos nos corremos el riesgo de dividir incorrectamente y, por lo tanto, de no marcar el ritmo como debe ser o correctamente.
Antes de proseguir vamos a aclarar algunos conceptos.
1. El ritmo es el elemento fundamental del verso. Sin ritmo no hay verso. Por lo tanto:
2. La lengua adquiere forma versificada, nos dice Navarro Tomás, tan pronto como los apoyos acentuales se organizan en proporciones semejantes de duración y sucesión. De ahí que podemos señalar que :
3. La línea que separa las formas versificadas de la prosa se funda en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales. Por eso podemos distinguir fácilmente en un escrito cuando se trata de prosa y cuando estamos ante un poema. En síntesis: un verso es la unidad básica producto de la segmentación del lenguaje versificado. Ej. Yo soy ardiente, yo soy morena/ yo soy el símbolo de la pasión; (Bécquer) como cosa distinta de en escrito en prosa. Ej. “Ha dicho Bernard Shaw que Inglaterra y los Estados Unidos están separados por la lengua común”. (Ángel Rosemblat). Basta con que ustedes lean los versos de Bécquer frente a la aseveración de Rosemblat para comprender lo que les digo. Más o menos aclarado el concepto verso pasemos a entender los otros que debemos saber porque forman parte de los versos.
4. Sinéresis: Unión en una sílaba de dos vocales que por su naturaleza no forman diptongo pero las vamos a pronunciar como si lo fuera. Ej. aé – reo. Esa palabra consta de 4 sílabas gramaticales a –é– re – o pero de dos poéticas. Es decir, convertimos ¿artificialmente? un hiato en un diptongo. Ej. de unos versos de Lope de Vega:
Y desde que del caos, adonde mora,
sale la noche perezosa y fría
hasta que a Venus otra vez envía,
vuelto a llorar vuestro rigor, señora.
Y - des – de - que - del – caos -, a - don – de - mo - ra, (11 sílabas)
sa – le - la - no – che - pe – re – zo – say - frí - a (11 sílabas)
has – ta – quea - Ve – nus – o – tra- vez – en – ví – a (11 sílabas)
vuel – toa- llo – rar – vues - tro - ri – gor,- se – ño – ra (11 sílabas)
Como habrán advertido hay además, una sinalefa normal en el segundo verso (say), en el tercero (quea) y en el cuarto (toa). Si no hacen la sinéresis (caos) del primer verso, el mismo tendría 12 sílabas, error que nunca cometería un poeta como Lope de Vega.
5. Las sinalefas: (a) La sinalefa normal es la más conocida y se refiere a los conjuntos de vocales que dentro de un verso y entre palabras inmediatas se reducen a una sola sílaba. Ej. Que hoy nuestro hogar en su recinto encierra (verso endecasílabo)
Quehoy nues troho gar en su re cin toen cie rra (v. endecasílabo con tres sinalefas) (b) sinalefa convencional –es la que ocurre aunque entre las vocales exista una división lógica equivalente a un punto y coma y hasta a un punto final. Se harán las sinalefas en un verso como el siguiente: “Salve, América hermosa. El sol te besa” de R. Darío. Entre hermosa. y El se hará sinalefa, Sal veA mé ri caher mo sa.El sol te be sa . Y tenemos (c)la sinalefa violenta que se da cuando dentro de un grupo formado por tres o más vocales están presente las conjunciones /e/ /y/ /o/ /u/. Ej. Al cie lo yal in fier no de sa fí a . (Espronceda) En estos casos la conjunción la sinalefa se da con la vocal que sigue a la conjunción y nunca con la que la precede. (cielo yal )
6. Y, por último, tenemos la diéresis que es lo contrario de la sinéresis. Aquí se trata de un diptongo dentro de una palabra que se pronuncia en hiato, es decir se pronuncian las vocales de un diptongo en dos sílabas distintas. Ej. viuda > vi u da ; suave > su a ve ; ruido > ru i do.
Fray Luis de León (1527 – 1591) en su oda a “La vida retirada” dice:
¡Que descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Adviertan que no es lo mismo pronunciar rui do que pronunciar ru ï do. Esa diéresis de la /i/ intensifica el dolor del poeta, encarcelado por la Inquisición y privado de su cátedra en Salamanca por cinco años.
Otro ejemplo de diéresis ( y nuevo sobre la ï) son los siguientes versos de Machado:
Y cuando llegue el día del último vïaje,
Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
EL RITMO
Octavio Paz, en El arco y la lira nos dice: “El ritmo no es medida: es visión del mundo. Calendarios, moral, política, técnica, artes, filosofía, todo, en fin, lo que llamamos cultura hunde sus raíces en ele ritmo. Él es la fuente de todas nuestras creaciones. Ritmos binarios o terciarios, antagónicos o cíclicos alimentan las instituciones, las creencias, las artes y las filosofías. La historia misma es ritmo. Y cada civilización puede reducirse al desarrollo de un ritmo primordial. […] El universo es un sistema bipartido de ritmos contrarios, alternantes y complementarios. El ritmo rige el crecimiento de las plantas y de los imperios, de las cosechas y de las instituciones. Preside la moral y la etiqueta. […] La cortesía y el buen gobierno son formas rítmicas, como el amor y el tránsito de las estaciones. El ritmo es imagen viva del universo, encarnación visible de la legalidad”.
“La constante presencia de formas rítmicas en todas las expresiones humanas no podía menos de provocar la tentación de edificar una filosofía fundada en el ritmo. Pero cada sociedad posee un ritmo propio. O más exactamente: cada ritmo es una actitud, un estilo y una imagen del mundo, distinta y particular. Del mismo modo que es imposible reducir los ritmos a pura medida, dividida en espacios homogéneos, tampoco es posible abstraerlos y convertirlos en esquemas racionales. Cada ritmo implica una visión concreta del mundo Así, el ritmo universal del que hablan algunos filósofos es una abstracción que apenas guarda relación con el ritmo original, creador de imágenes, poemas y obras. El ritmo, que es imagen y sentido, actitud espontánea del hombre ante la vida, no está fuera de nosotros: es nosotros mismos, expresándonos. […] El ritmo no es filosofía, sino imagen del mundo, es decir, aquello en que se apoyan las filosofías”. (O. Paz)
Les decía en la clase pasada el factor fundamental del verso es el ritmo. Por lo que han leído de O. Paz sobre el verso habrán entendido la importancia del estudio del ritmo para adentrarse en ese fascinante mundo. En la clase pasada les mostré lo que llamé una “radiografía” de un verso. Hablamos en primer término de sus partes constitutivas: sílabas en anacrusis (cuando las hay), acento, periodo rítmico interior, cláusulas, sílabas y periodo de enlace. Hablamos también de hemistiquios, pero no les hablé de las pausas y cesuras dentro del verso (lo haré ahora). A manera de repaso veamos la nomenclatura que utilicé en la clase pasada.
1. Sílabas en anacrusis: son las sílabas inacentuadas al comienzo de un verso. Pueden haber de 1 a 3 sílabas inacentuadas o ninguna, es decir, que el verso comience directamente con una sílaba tónica como en
Música triste/ lánguida y vaga
óoo óo óoo óo (pentasílabo dactílico).
2 . Periodo rítmico interior: es la parte del verso comprendida entre la sílaba que recibe el primer apoyo acentual hasta la que precede la primera sílaba del periodo de enlace.
En el verso Virgen madre, casta esposa : óo óo óo óo las tres cláusulas marcadas constituyen el periodo rítmico interior. Como ven en este verso no hay sílabas débiles (sílabas en anacrusis) anterior al primer apoyo acentual.
3. Cláusula: es el núcleo de dos o de tres sílabas que componen el periodo rítmico de un verso. Es la forma en que se organizan las palabras en un verso y es donde localizamos el ritmo de un verso (ya sea este trocaico o dactílico, es decir, de dos o de tres sílabas).
4. Las sílabas se juntan para formar las cláusulas que a su vez son las que componen el PRI. En el verso anterior tenemos tres cláusulas de dos sílabas cada una: Vir gen ma dre cas taes po sa (subrayé las sílabas tónicas de cada una de las tres cláusulas) Recuerden que /po/ y /sa / corresponden al periodo de enlace.
5. Periodo de enlace: es el final llano de todo verso en español. La medida de un verso se cuenta desde su primera sílaba, sea esta átona (en anacrusis) o tónica hasta las dos últimas sílabas del verso que siempre, siempre, siempre, será llano. Como les expliqué si el verso termina en palabra aguda o en un monosílabo se alarga la pronunciación (ma ar : óo) o si termina en palabra esdrújula se apocopa la sílaba postónica ( pálida se lee pá lida : óo y /li/ apenas se pronuncia)
6. Para ejemplificar todo lo anterior utilizaré un verso alejandrino de Antonio Machado de su poema “Retrato”
mi soliloquio es plática con este buen amigo
óoo óo óo:óoo óo óo
Tenemos en primer término un periodo rítmico interior [óoo óo] compuesto por dos cláusulas, la primera dactílica y la segunda trocaica; luego viene el periodo de enlace [óo] del primer hemistiquio. Inmediatamente tenemos una pausa [:] y el PRI del segundo hemistiquio [óoo óo] y finalmente el periodo de enlace [óo]del segundo hemistiquio.
ATENCIÓN: La pausa ocurre siempre al final de verso y entre hemistiquios. La pausa, explica Navarro Tomás, “delimita hemistiquios y versos y equilibra periodos interiores y de enlace”. La pausa es esencial como elemento de armonía en un verso y bajo ningún concepto se pude eliminar porque afectaría el ritmo del verso convirtiéndolo en “falsa prosa”. La pausa solo queda eliminada entre versos cuando se da encabalgamiento. La cesura, por otro lado es un breve descanso más corto que el de la pausa y solo se da en el interior del verso, en el PRI. Tanto las pausas como las cesuras son un importante componente del ritmo y deben hacerse con esmero y cuidado para una correcta lectura de un poema.
miércoles, 19 de octubre de 2011
El uso de las letras b y v para representar el fonema /b/
La /b/ y la /v/ son letras (grafemas) propiamente españolas y representan el fonema b. Eso está claro, no obstante hay un tema que se ha suscitado en clases en varias ocasiones y que resulta preocupante. Se trata de que a pesar que sabemos que esas dos letra ( /b/ y /v/ ) representan el fonema b, en las escuelas los maestros insisten en pronunciar la /v/ labiodental y no bilabial como la /b/.
Debe quedar claro que no existe en español ninguna diferencia en la pronunciación bilabial sonoro de la /b/ y de la /v/. Peor aún, la pronunciación de la /v/ como labiodental no es propia del español. En la nueva Ortografía de la lengua española (2010) dice que “es un error que cometen algunas personas por un equivocado prurito de corrección, basado en recomendaciones del pasado” aunque, desde el Diccionario de autoridades (1726 – 1739) se reconoce que los españoles no hacen ninguna distinción en la pronunciación de esas dos letras. Desde la Gramática de 1911 se establece que “ la pronunciación correcta de la letra /v/ en español es idéntica a la de la /b/, por lo que no existe oralmente ninguna diferencia en nuestro idioma entre palabras como baca y vaca, bello y vello, acerbo y acervo.
Para los que no lo saben baca es lo que aquí en P. Rico llamamos maletero (está encima de la capota de algunos vehículos de motor como las "van" o las "station wagen").
Para los que no lo saben baca es lo que aquí en P. Rico llamamos maletero (está encima de la capota de algunos vehículos de motor como las "van" o las "station wagen").
martes, 18 de octubre de 2011
REGLA DE ORO
Significado de la palabra excusa: “Motivo o pretexto que se invoca o se utiliza para eludir una obligación o disculpar alguna acción” (DRAE )
Sinónimos: evasiva, subterfugio, pretexto, escapatoria. (Sainz de Robles)
Parábola de la cena (Lucas14:15 – 24). “Un hombre dio una gran cena y mando a invitar a muchas personas […] pero todas se excusaron. El primero dijo: “Acabo de comprar un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego me excuses”. Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas. Te ruego me excuses”. Y otro dijo: “Acabo de casarme y no puedo ir. Te ruego me excuses”. El criado regresó y se lo contó e su amo. Entonces el amo se enojó y le dijo al criado: “Ve pronto por las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, inválidos, los ciegos y los cojos […] Ve por los caminos y los cercados y obliga a todos a entrar, para que se llene mi casa. Porque les digo que ninguno de aquellos invitados comerá de mi cena”.
Yo no he sido. Excusas, disculpas y justificaciones que utilizamos para protegernos de Francisco Gavilán (escritor español) Dice Gavilán: “El ser humano tiene propensión a elaborar automáticamente – consciente o inconscientemente – excusas, disculpas, pretextos, justificaciones y argucias para neutralizar situaciones comprometedoras para él. Estas estrategias son conocidas como mecanismos de defensa. Son explicaciones ventajosas basadas, muchas veces, en trucos tontos y transparentes, Otras, son justificaciones muy rebuscadas que intentan racionalizar un error cometido o defenderse de una acusación. En cualquier otro caso, las excusas, por ilusorias que puedan parecer, permiten a la gente “salvar la cara”, “proteger su autoestima”, “apaciguar la propia conciencia” o “reducir la ansiedad que provoca una frustración” […] Aunque muchos fabricantes de excusas saben – o intuyen – que detrás de estas hay realmente un conflicto psicológico, muy pocos están dispuestos a considerarlo seriamente”.
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío
que a mi puerta, cubierto de rocío
pasas las noches del invierno a oscuras?
¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el yelo frío
secó las llagas de tus plantas puras.
¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana
verás con cuánto amor llamar porfía!
¡Y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos – respondía –,
para lo mismo responder mañana!
Lope de Vega (poeta español 1562-1635)
Grafemas y fonemas
Los grafemas son las unidades básicas distintivas que componen la secuencia escrita, o sea, las letras. El abecedario o alfabeto contiene ahora 27 grafemas o letras ya que la /ch/ y la /ll/ se han eliminado como letras. (Explicaré, más adelante, la razón para esta modificación).
Como ha habido algunos cambios en el nombre de las letras o grafemas paso a indicárselas.
1. b, B Se llama be
2. r, R Se llama erre
3. v, V Se llama uve
4. w, W Se llama doble uve
5. y, Y Se llama ye
Recordarán que hasta hace poco a la /b/le decíamos be alta o be larga y a la /v/ ve baja o ve corta (y hasta be de burro y ve de vaca) y a la /y/ la llamábamos i griega frente a la /i/ que le decíamos i latina.
Los fonemas no deben vincularse a la representación gráfica de los grafemas o letras ya que un mismo grafema puede representar varios fonemas. Y ¿qué son fonemas? Fonema viene del griego y quiere decir sonido de la voz. Fonema es la unidad fonológica más pequeña en que puede dividirse un conjunto fónico, es decir, cualquier palabra. Los fonemas son limitados en cada lengua y a ese número limitado de fonemas corresponde un número ilimitado de sonidos. Esto es así porque los fonemas representan el patrón mental de un sonido: pertenecen al plano abstracto de la lengua. Ej. A rr o z. Hay cuatro grafemas (letras) pero muchos fonemas.
La Academia de la Lengua Española lo explica así:
Cada una de las unidades fonológicas mínimas que en el sistema de una lengua pueden oponerse a otras en contraste significativo; p. ej., las consonantes iniciales de pozo y gozo, mata y bata; las interiores de cala y cara; las finales de par y paz; las vocales de tan y ten, sal y sol, etc. Dentro de cada fonema caben distintos alófonos.
Y se preguntarán ustedes qué son alófonos. Alófonos son:
Cada una de las variantes que se dan en la pronunciación de un mismo fonema, según la posición de este en la palabra o sílaba, según el carácter de los fonemas vecinos, etc.; p. ej., la b oclusiva de tumbo y la fricativa de tubo son alófonos del fonema /b/.
Lo que esto quiere decir es que una misma letra dependiendo de su posición dentro de una palabra se pronunciará de manera diferente. No se pronuncian iguales la /m/ de mamá que la /m/ de álbum.
Existen, pues, unas serias discrepancias entre los fonemas y las letras o grafemas. Veamos.
1. El grafema o letra /r/ (erre) es el que representa el fonema /r/ de pero, /rr/ de roto y de alrededor.
2. La /w/ (doble uve) representa la /u/ de web pero la /b/ de wagneriano o de Wagner.
3. La /y/ (ye) representa la /i/ en buey, pero /y/ en yo.
Tenemos, además, el dígrafo (signo ortográfico compuesto de dos letras para representar un fonema) en el caso de la erre. Escribimos /rr/ (erre doble) en perro, carro, arroba, algarroba, arrogante… etc. Se dirá siempre erre /r/ y erre doble /rr/ dependiendo de su sonido, es decir, del fonema que represente. Erre para caro, pero doble erre para carro; erre para pero, pero doble erre para perro…etc.
Examinemos, aunque ligeramente, otros conceptos afines.
1. Lengua: Idioma. Sistema de signos orales que utiliza una comunidad para expresarse.
2. Habla: El uso individual que una persona le da a su lengua. El habla es el acto individual de la voluntad y de la inteligencia en donde el hablante utiliza el código de la lengua para expresarse. Por la manera en que utiliza ese código (cómo articula los sonidos) podemos descubrir muchos datos sobre esa persona.
3. Lenguaje: Facultad de hablar, de comunicar ideas. Abarca factores físicos y psíquicos pues se vale de diversos modos o signos para comunicar una idea sin necesidad de articular palabras. Ej. Un gemido puede expresar dolor o placer; un grito, sorpresa o miedo; un movimiento de cabeza, la forma de mirar puede expresar odio, desprecio, amor, pasión…
4. Ortografía: Conjunto de normas que regulan la escritura correcta de una lengua. Es una disciplina lingüística que estudia los elementos constitutivos, los principios y las convenciones que fijan o modifican una lengua.
5. Ortología: Disciplina que estudia y establece las normas de la pronunciación culta de los sonidos lingüísticos.
6. Elementos del sistema ortográfico:
a. Abecedario. Consta, ahora, de veintisiete grafemas (letras). Antes tenía 29 pero se eliminaron la /ch/ y la /ll/.
b. Letras mayúsculas y minúsculas.
c. Dos signos diacríticos: la tilde ( ‘ ) y la diéresis ( ü )
d. Nueve signos de puntuación: coma, punto y coma, dos puntos, interrogación, exclamación, puntos suspensivos, paréntesis, comillas y raya.
e. Signos auxiliares: guion ( - ), barra (signo gráfico vertical (|) u oblicuo (/) usado para separar), llaves ( { } ), apóstrofo( ‘ ), asterisco ( * ).
f. Espacios en blanco
g. Abreviaturas
7. Valor social de la ortografía:
a. La sociedad recompensa a quienes dominan esta disciplina con una imagen social buena.
b. Une las lenguas por encima de las diferencias geográficas, nacionales, sociales… etc.
c. Es el soporte del conocimiento y de la educación
d. Compañera inseparable de la escritura y la lectura.
El Dr. Juan Lope Blanch nos dice que: “Todos los hispanohablantes tenemos que cobrar conciencia de la impropiedad de algunas de nuestras características particulares regionales para subordinarlas a la norma hispánica general”. También nos dice: “Existe una norma hispánica general, supranacional, o acaso fuera mejor decir un ideal de norma lingüística, que sería el paradigma ejemplar al que los hispanohablantes tratamos de aproximarnos cuando pretendemos hablar o escribir bien”.
Tarea sobre la REGLA DE ORO
Favor de leer, cuidadosamente, las definiciones y comentarios sobre las excusas. Escriba un breve párrafo que no exceda 180 palabras opinando sobre la "Parábola de la cena" y el comentario de Francisco Gavilán tomado de su libro Yo no he sido. Excusas, disculpas y justificaciones que utilizamos para protegernos.
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Sobre el tema de la @ arroba por Maia Sherwood
El símbolo del correo electrónico fue originalmente la abreviatura de una medida de peso que data del siglo 16.
Desde la llegada del correo electrónico, en Puerto Rico estamos experimentando una gran confusión. Se trata del nombre del símbolo @: ¿cómo se dice: arroba o aroba?
La contestación es “arroba”, con la doble erre o erre doble, también conocida como la vibrante múltiple, pronunciada con la punta de lengua repicando rápida y repetidamente en los alvéolos, que son el lomito tras los dientes en el paladar.
¿Se acuerdan de aquella rima con la que se enseña a los niños a pronunciar la doble erre: “erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido corren los carros, por las vías del ferrocarril”? Pues bien, esa es la misma doble erre de “arroba”. “Arroba” se pronuncia como “arrogante”, “arropar”, “arroyo”, “arroz”. No se pronuncia como “aro” o “aroma”. Y definitivamente no se dice “algarroba”, como se ha escuchado por ahí.
¿De dónde ha salido esta forma “aroba”? Francamente, no lo sé. Es difícil encontrar documentación escrita, por razones obvias: oralmente, hablamos de “arroba” o “aroba” para dar una dirección de correo electrónico, pero si estamos escribiendo, usamos el símbolo gráfico directamente: @. Por otro lado, todo parece indicar que la confusión está bastante restringida a Puerto Rico. No se incluye en ninguna de las fuentes panhispánicas actuales sobre dudas del idioma, mientras que sí se menciona en algunos escritos locales.
Lo que sí debe ser cierto de las personas que dicen “aroba” es que o no conocen la historia de la palabra “arroba” en español, o, si la conocen, no asocian la nueva “arroba” con la vieja “arroba”.
Resulta que esta palabra viene del árabe hablado en España “arrub”, que a su vez venía del árabe clásico “rub” y significaba ‘cuarta parte’. En España la “arroba” se convirtió en una unidad de medida de peso o volumen, que pasó luego a Hispanoamérica. Equivale a la cuarta parte del quintal, que es igual a 25 libras o 11.5 kilogramos. Mis informantes agrícolas confirman que en Puerto Rico todavía se usa para medir café e incluso ganado.
Esa es la historia resumida de la palabra “arroba” en español, pero ¿qué hay del símbolo @? Algunas fuentes indican que el signo @ se origina con los copistas de la Edad Media, que combinaban en ese símbolo las letras “a” y “d” de la preposición latina “ad”, que significaba ‘hacia’, ‘hasta’, ‘en’, cerca’, etc.
Sin embargo, la primera aparición de @ como abreviatura de la medida de peso, la documenta Giorgio Stabile, un estudioso del tema, en 1536. Se trata de una carta de Sevilla a Roma, escrita por un florentino, que describe los tesoros llegados de América en tres barcos españoles. Stabile alega que el símbolo era simplemente una “a” con cola larga y curveada, típica de la caligrafía mercantil. Para él, la @ simbolizaba tanto “arroba” como “ánfora”, medidas equivalentes en aquel momento, como se confirma en el Diccionario latín-español de Nebrija de 1492.
A partir de entonces, la @ se usó bastante en toda Europa. Stabile argumenta que luego el signo fue adoptado por países noreuropeos para indicar precios por unidad, con el nombre de “at”, abreviatura de “at the price of”. Por ejemplo, cinco manazanas a diez centavos se podía expresar “5 apples @ 10 cents”. De ahí que en 1885 se incluyera el símbolo @ en las maquinillas, inventadas en Estados Unidos.
Para el 1971, la tecla de @ todavía figuraba en las maquinillas, pero ya no se usaba mucho. Por eso, al técnico computacional Ray Tomlinson se le ocurrió usarla en el primer correo electrónico para separar el nombre de usuario y el sitio de Internet del servidor. Era la opción idónea: el símbolo figuraba en las maquinillas, no se usaba casi nunca, no causaría confusiones y su significado expresaba algo cercano a ‘en’. Fue un éxito instantáneo.
Hoy la @ es el símbolo más emblemático de la era digital. Los anglosajones la llaman “at”, nosotros usamos el nombre de la antigua medida de peso “arroba” –aunque resulte un poco absurdo– y las lenguas que no tenían el símbolo han inventado nombres metafóricos: en italiano se llama ‘caracol’, en alemán ‘cola de mono’, en danés ‘a con trompa’.
En Puerto Rico, la tenemos fácil: se llama “arroba”, con doble erre.
http://www.elnuevodia.com/diario/noticia/revistas/revistas/¿arroba_o_aroba?/412588
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